Describir tu belleza en un soneto,
tu cálida, sin par, delicadeza,
tu incolume y sublime sutileza,
nunca podrín lograrse por completo.
Las curvas que definen tu belleza,
armónicas, ilustres y elegantes,
se me antojan cual flujos incesantes,
de ríos que discurren con pureza.
Más no es tu ser la sola imagen vana
sino que tu alma es bella e impoluta
más alla de la impureza mundana.
Cual el fresco perfume de la fruta
se me antoja tu ser, cual la mañana
en la que el sol nos muestra nuestra ruta.
Tu incandescente forma incorruptible
de la misma belleza es el asiento,
del amor, sensación indefinible.
Tu cabello movido por el viento
me lleva al pensamiento indiscutible
de que eres tu poesía en movimiento.
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